Por Jorge Bozo
El accionar de los sujetos en los distintos espacios de la ciudad provocan que el proceso vital del desarrollo de nuestros cuerpos, se reduzcan a lo largo de nuestra vida al mínimo de su potencial expresivo, a la funcionalidad misma de nuestro cuerpo, lo que provoca que sus expresiones diarias y cotidianas lo vayan transformando en un instrumento mecánico que serviría solo para realizar ciertas funciones y al cual estamos determinados de por vida.



