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		<title>La democracia a palos</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Feb 2013 16:24:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[ILP o la Democracia a palos por Sole Molina &#160; La semana pasada escuchaba la intervención de Ada Colau en reprensetación de la Asociación de  Afectados por la Hipoteca en el Congreso de los Diputados en Madrid. Su discurso fue sin rodeos. Tanto así que comenzó con un &#8220;llamado de atención&#8221; a la mismísima organización de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ILP o la Democracia a palos</strong></p>
<p>por Sole Molina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La semana pasada escuchaba la<a title="Intervención Completa de Ada Colau" href="http://www.youtube.com/watch?v=fcbpXNgYkTo" target="_blank"> intervención de Ada Colau</a> en reprensetación de la <a title="Afectados por la hipoteca" href="http://afectadosporlahipoteca.com/" target="_blank">Asociación de  Afectados por la Hipoteca</a> en el Congreso de los Diputados en Madrid.</p>
<p>Su discurso fue sin rodeos. Tanto así que comenzó con un &#8220;llamado de atención&#8221; a la mismísima organización de las comparecencias del día, por haberle relegado para último momento y poniendo<span id="more-1416"></span> por sobre sus circunstancias de movilidad &#8211; venía de Barcelona, obligándole a hacer noche medio de  La Mancha-  a otros comparecientes que residen en Madrid.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En absoluto este detalle merma la fuerza arrolladora  de Ada,  que <strong>arremete en el Congreso como un aluvión</strong>  trayendo pedruscos y pedrolos nada inofensivos. Los primeros disparos son para los gobiernos de <strong>Aznar y Zapatero</strong>, quienes desde sus instituciones ministeriales, <strong>incitaron de manera exponencial</strong> a los ciudadanos a hacerse con aquel sueño de la casa propia, animándoles a comprar ahora &#8211; haciendo apología del LLAME YA! de los 90&#8242;s- porque mañana será más caro&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De ahí en adelante, <strong>Ada Colau</strong> sigue enumerando y nombrando culpables del sector público y privado: administración pública, entidades financieras, notarios, tasadoras, etc; que a su juicio crearon un &#8220;desequilibro manifiesto de responsabilidades&#8221;.  Todo esto y lo que sigue en su impecable discurso, alude a una <strong>estafa hipotecaria</strong> que valga la redundancia, ha hipotecado el futuro de muchas familias, de por vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy en España, se vive una situación extremadamente peligrosa. Desde finales del año pasado, hemos tenido tristes noticias de suicidios por parte de gente que vio por perdido ese inconmensurable <strong>sueño de la casa propia. </strong>Les fue arrebatado todo bien de valor, y de paso la vida. Por eso es que Ada Colau no pestañea cuando se refiere a esos <strong>expertos financieros</strong> como <strong>cínicos.  </strong>Expertos financieros que no vinieron venir la crisis e hicieron caso omiso de la burbuja que se hinchaba día tras día.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El dardo mortal  de la Colau, apunta a esos expertos financieros. Les llama cínicos, por dar por &#8220;estupenda&#8221; una ley hipotecaria que está llevando a mucha gente al precipicio más oscuro, a la muerte. Es un subidón este momento. La mujer, emocionada, no escatima ni le tiembla la voz en señalar a estos expertos financieros  como <strong>criminales</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y día tras día, desde hace más de 4 años, es que se formó la plataforma de apoyo a los desahucios. Una plataforma civil, que está aleccionando a políticos, banqueros y otras entidades cómplices de esta catástrofe. Esta plataforma, la PAH, está dando un ejemplo con su propuesta de ley  de dación en pago, respaldado por <strong>1.402.854 firmas</strong> (más del 10% de votantes del PP según las últimas votaciones. Partido que se opone a la tramitación de la ley).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La PAH, se ha puesto las pilas y no tan solo se ha dedicado a paralizar desahucios, sino que se ha dado el trabajo realizar  - dando un respiro a los atribulados y atareados congresistas- un proyecto de ley popular o ILP (Iniciativa Legislativa Popular) que eleva al ciudadano de pie, al votante, a la máxima instancia democrática. Una instancia creada por los demócratas y puesta en palabras del  diccionario de la RAE, como un símil de libertad y autodeterminación. A saber:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Democracia</strong></p>
<p>1. <em>Doctrina política <strong>favorable a la intervención del pueblo</strong> en el gobierno.</em></p>
<p>2. <em><strong>Predominio del pueblo</strong> en el gobierno político de un Estado.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero parece también un sueño este, el sueño del auto determinismo. Y por el contrario, la respuesta con la que se encuentra la PAH en el Congreso, a día de hoy, a esta hora en que aún no se vota la ley, ese <strong>millón cuatrocientos dos mil ochocientas cincuenta y cuatro firmas (o lo mismo que una propuesta avalada democráticamente) </strong>es públicamente denostado por el partido que hoy gobierna en España (PP), poniendo sobre la mesa un No rotundo avalado por su  mayoría absoluta en el Congreso. Lo que me devuelve a mirar el diccionario, en la sección <strong>antónimos de Democracia</strong>: <em>autarquía, autocracia, dictadura, tiranía&#8230;</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ahora, solo por salir de dudas con respecto al éxito de las ILPs habidas y por haber, he seguido el rastro de otras ILPs y me he confirmado mis sospechas: la mayoría (abrumadora) de las ILPs presentadas,  históricamente han sido <a title="ILP" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iniciativa_legislativa_popular_en_Espa%C3%B1a" target="_blank">despreciadas a tal punto ni siquiera han llegado a trámite</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así las cosas y como Ada Colau manifiesta al final de su intervención, sin ánimo de violencia, <strong>habrá que dar palos como a ciertos moluscos para que se ablanden</strong> (parafraseando el famoso <em>El médico a palos</em>), <strong>para que la Democracia sea Democracia. </strong>Porque lo que prosigue inmediatamente a la intervención de Ada Colau, es simplemente la manifestación de cada uno de los antónimos de  dicha palabra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>NOTA FINAL: Añado, porque me parece MUY RELEVANTE, que al poco de haber publicado este artículo, el PP ha tenido que rectificar y ha anunciado que votara en favor de la tramitación de la ILP. Momentos antes se conocía la noticia de un nuevo suicidio. Esta vez en Mallorca, una pareja de jubilados: el target el PP:</p>
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		<title>Junio 2012</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 15:38:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[Es mitad de Junio, un mes caluroso en estas latitudes y muy frío en otras. Apetece darse un baño en el mar, o en la piscina por aquí en el norte. Mientras en el cono sur, la gente se envuelve  en mantas y prende la estufa y/o chimenea para pasar los dias. Sea como sea, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es mitad de Junio, un mes caluroso en estas latitudes y muy frío en otras. Apetece darse un baño en el mar, o en la piscina por aquí en el norte. Mientras en el cono sur, la gente se envuelve  en mantas y prende la estufa y/o chimenea para pasar los dias. Sea como sea, Quinceeme sigue adelante, intentando &#8220;cazar&#8221; las diversas lenguas y voces que nos llegan desde lugares tan remotos que parecieran no existir.</p>
<p>Especiales agradecimientos en esta edición a Lilian Elphick por su generosidad, Flavia Cosma por aguantar el desvarío de preguntas que al fin he podido ordenar.  A Mariana Grekof y Eva Manzano, por prestarme sus microrelatos incluídos en Futuro Imperfecto, para esta edición. También a Las Microlocas, que generosamente me han cedido unos microrelatos de su fantástico libro La Aldea de F.  Y por supuesto a quienes colaboran continuamente: Pablo Cerezal, Jorge Bozo y Carmen Jimenez.</p>
<p>Un abrazo,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sole Molina | Directora &amp; editora Qm</p>
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		<title>La Aldea de F.</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 15:21:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hiper-breves]]></category>
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		<category><![CDATA[Relato breve]]></category>
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		<category><![CDATA[microficción en España]]></category>
		<category><![CDATA[Prólogo Clara Obligado]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa Serván]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Las Microlocas &#160; Los cuentos de La aldea de F se ambientan en un poblado ficticio que tiene su origen en un fragmento del cuento El guardagujas, de Juan José Arreola: «Mire usted: la aldea de F. surgió a causa de uno de esos accidentes. El tren fue a dar en un terreno impracticable. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong><a title="Las Microlocas" href="http://www.facebook.com/microlocas" target="_blank">Las Microlocas</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los cuentos de La aldea de F se ambientan en un poblado ficticio que tiene su origen en un fragmento del cuento El guardagujas, de Juan José Arreola: «Mire usted: la aldea de F. surgió a causa de uno de esos accidentes. El tren fue a dar en un terreno impracticable. Lijadas por la arena, las ruedas se gastaron hasta los ejes. Los viajeros pasaron tanto tiempo, que de las obligadas conversaciones triviales <span id="more-1325"></span>surgieron amistades estrechas. Algunas de esas amistades se transformaron pronto en idilios, y el resultado ha sido F., una aldea progresista llena de niños traviesos que juegan con los vestigios enmohecidos del tren».<br />
En este entorno desértico, enigmático y hostil se enmarcan los cuentos de Las Microlocas: Isabel González, Teresa Serván, Eva Díaz Riobello e Isabel Wagemann, tres españolas y una chilena, curtidas en el género y unidas por iniciativa de la escritora argentina Clara Obligado, una de las precursoras más destacadas de la microficción en España. La razón, como ella misma explica en el prólogo del libro, es que “sus textos dialogaban naturalmente y había en ellas una voz peculiar que me hizo sentir que se trataba de una poética común”.<br />
Clara Obligado destaca que “Arreola es uno de los autores señeros de un género que hoy alcanza su esplendor: el microrrelato. Y el autor mexicano, entre otros, se instala en el imaginario español como uno de los maestros”. En un juego de espejos, Las Microlocas parten de esa obra para crear un universo completamente nuevo, terrible y brutal a través de 156 microrrelatos, de los cuales os dejamos una muestra:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Madurez | </strong>Eva Díaz Riobello</p>
<p>Aisladas en su viejo caserón, madre e hija vivían en un prolongado encierro. La niña se hizo mujer entre escaleras y silencios, con el único patrimonio de su larga cabellera. Su madre se la cepillaba todos los días y la recogía en dos trenzas imposibles que, al caer la noche, se deshacían en una cascada de bucles de ébano. A veces, los niños del pueblo se asomaban a los cristales cubiertos de polvo y juraban haber visto serpientes negras reptando por la casa. Un día hallaron la puerta abierta y, en el salón, el cadáver de una anciana balanceándose en las vigas del techo. Fue necesaria una escalera para bajarla y un hacha para cortar la cuerda que ataba sus manos. El barbero la examinó durante largo rato, antes de arrojarla al fuego. Aún conservaba el aroma del champú infantil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El broche | </strong>Teresa Serván</p>
<p>El tipo se me quedó prendido en la blusa como un alfiler y allí permaneció, hermoso. Al cabo de unos días noté una punzada y descubrí que me resultaba cada vez más difícil desprenderme de él. Poco a poco se fue insertando y, al final, nos acostumbramos. Aprendió a comportarse: adornaba con desconsuelo mi solapa de luto en los entierros y, cuando brillaba en las fiestas, mi escote era la codicia de todas las mujeres y la obsesión de los hombres. Nos llevamos bien hasta la noche del baile de difuntos, cuando un zagal, de pelo húmedo y ojos de tierra, me clavó la mirada, clavó su boca en mi cuello y, durante toda la noche, clavó su aroma en mí. Amanecí desnuda, junto a un diamante en bruto, ensartado por un broche de oro en el pescuezo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cuenta atrás | </strong>Isabel Wagemann</p>
<p>Las muchachas la bañan entre risas. Quieren limpiarla de polvo, de olores y de sudor. Le lavan el pelo y se lo cepillan una y otra vez. Pintan sus uñas, manos y pies, y con el lápiz rojo, dibujan una sonrisa en su boca, para que esté lista cuando llegue el momento. Está más guapa que antes, cuchichean, mientras ella permanece con los ojos cerrados. No olvidan los pendientes ni la cadenita con la santa del pueblo. Y las flores, que no pueden faltar. Cuando terminan, languidecen y lloran. Han hecho tan buen trabajo que parece que la niña está viva.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Simón Reynaldo Aguas | </strong>Isabel González</p>
<p>Mientras el sepulturero tomaba las medidas de la caja, el barbero descolgó a la anciana ahorcada, aflojó la trenza negra que estrangulaba su cuello y la tiró al fuego. Los hombres apartaban los muebles para abrir paso a la carreta, las mujeres impedían la entrada de los niños y sin que nadie se diera cuenta, Simón Reynaldo Aguas, domador de serpientes, rescató la fatal trenza de las llamas. La agarró como se agarra una serpiente de verdad, aplicando la presión justa sobre la cabeza venenosa. La golpeó contra su pantalón para apagar las últimas chispas y la introdujo en su cesto. Al hacerlo, los ofidios que habitaban dentro se apartaron. No les inspiraba confianza esa culebra vellosa. Quieta y oscura como un presagio. Simón Reynaldo Aguas decidió amaestrarla igual que amaestraba los ejemplares que encontraba ocultos en las casas de la aldea, en las grietas de los graneros, en las costuras de los colchones. La gente confiaba en él. Por eso, aquella noche, con la anciana ya guardada en su ataúd, el pueblo durmió tranquilo, acunado por la música que surgía de la casa del domador. Una canción tal vez más dulce que las anteriores. Una melodía nueva para cada nueva serpiente. “La única forma de amansarlas”, explicaba. La única forma de hacer salir de su escondrijo a la muchacha de cabellos cortos y negros que ahora camina sinuosa hacia el cesto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De la imagen: © Las Microlocas</p>
<p>Sobre Las Microlocas:</p>
<p><strong>Isabel González </strong>(Zaragoza, 1972) es licenciada en Ciencias de la Información y desarrolla su trabajo en el diario El Mundo como infografista. Finalista en dos ocasiones del concurso de hiperbreves Relatos en Cadena de la Cadena Ser, ha obtenido numerosos galardones, como son el primer premio &#8220;Página 2&#8243; o el I Concurso Internacional de Diversidad Cultural del Ayuntamiento de Valladolid. Ha publicado recientemente una antología propia, Casi tan salvaje, en Páginas de Espuma<br />
<strong>Teresa Serván</strong> (Madrid, 1974) ha sido incluida en las antologías Por favor sea breve 1 y 2 (Páginas de Espuma); Ecos del Ojo narrativos 2 (Ed. Anroart); Historias para viajes cortos, Apenas unos minutos y Jonás y las palabras difíciles (Colección Nuevos Narradores de Clara Obligado). Entre sus premios figuran el ‘Concurso de Relatos Hiperbreves’ Feria del libro de Madrid, el ‘Certamen Contextos de relato breve’, o el Concurso ‘Hiperbreves Movistar’.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Eva Díaz Riobello</strong> (Avilés, 1980) es licenciada en Periodismo y en Literatura Comparada. Ha obtenido premios literarios como el Jóvenes Talentos Booket, el I Concurso Nacional de Nuevos Creadores o el premio internacional de microrrelatos ‘Por favor sea breve’. Es autora de la antología de cuentos Susurros en el tejado (Alhulia, 2010).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Isabel Wagemann </strong>(Valdivia, Chile, 1972), cuenta en su haber con el premio de relatos Hiperbreves de la Feria del Libro de Madrid, entre otros galardones. Sus microrrelatos han aparecido publicados en la antología Por favor, sea breve 2 (Páginas de Espuma) y Parafilias Ilustradas (Traspiés); Historias para viajes cortos, Apenas unos minutos y Jonás y las palabras difíciles (Colección Nuevos Narradores de Clara Obligado).</p>
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		<title>Multivoces</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 15:21:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[El 9 de mayo recién pasado, en Santiago de Chile, se produjo un re-encuentro de amigos y  encuentro de poetas. Y digo re-encuentro pues,  antes de irme de viaje a mi tierra, desde Madrid planificamos un encuentro poético en que íbamos a confluir amigas asiduas de la mítica Plaza Ñuñoa: la gran poeta Cristina Chaín [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 9 de mayo recién pasado, en Santiago de Chile, se produjo un re-encuentro de amigos y  encuentro de poetas. Y digo re-encuentro pues,  antes de irme de viaje a mi tierra, desde Madrid planificamos un <strong>encuentro poético</strong> en que íbamos a confluir amigas asiduas de la mítica Plaza Ñuñoa: la gran poeta Cristina Chaín y la escritora de culto ( a mi parecer ) Eugenia Prado. <span id="more-1334"></span>En el caso de Eugenia, no la veía desde mi última visita a Chile, por allá en enero de 2010. Con Cristina, llevábamos unos años de no vernos. Con lo cual, como digo, el encuentro dio paso a un re-encuentro con la amistad, los abrazos y las palabras.</p>
<p>Se nos unió también el poeta Diego Ramirez y una joven actriz Mayra Padilla, oriunda de Bolivia que comenzaba a dar sus primero pasos en Santiago de Chile.</p>
<p>Fue una noche temprana, que comenzó con el acomodamiento de las mesas, unos tragos y un breve ensayo de tablas en el caso de la performance que realizaría Mayra.</p>
<p>Le llamamos a este encuentro <strong>&#8220;Multivoces&#8221;, por la particularidad de las distintas voces poéticas</strong>: la poesía lárica e infra-realista de Cristina Chaín, un compendio llamado &#8220;Todos somos lamotrigina&#8221; , los sinuosos y seductores textos  de Eugenia Prado con un trabajo a cuatro manos llamado &#8220;Crisálidas&#8221;*, Diego Ramirez con &#8220;Brian o El nombre de mi país en llamas&#8221;  y Sole Molina con algunos poemas de &#8220;Pelea&#8221; en los que intervino con una performance Mayra Padilla.  El resultado: lo que viene a continuación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>* Crisálidas, es un proyecto de escritura entre Eugenia Prado y Diego Ramirez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><span style="color: #800080;">Crisálidas</span> | </strong>Eugenia Prado</p>
<p><strong>Histeria compartida en tono poético personal</strong><br />
No se cómo voy a hacer<br />
para no enredar los textos<br />
y perder la cabeza<br />
en este mismo instante.</p>
<p>Hablábamos harto de los afectos,<br />
de los cruces,<br />
impostada la voz, nuestra primera vez<br />
de cómo se configura el tercer cuerpo.</p>
<p><strong>Beso / tejido / labio / pequeños roces ruborizados</strong><br />
Cómo iniciar una conversación entre desconocidos<br />
cuando cercada la lengua,<br />
cercado el cuerpo, la boca,<br />
se piensa en lugares que pocos transitan</p>
<p><strong>Paño / tela / carne / huella</strong><br />
cuando se despliega<br />
y deseosa la abierta acóplase<br />
cuando su brecha expande<br />
se nutre, se trenza de costura y carne.</p>
<p>Dos voces y a punto de morir también<br />
me pertenece la boca<br />
y el deseo que de rojo se pinta,<br />
que de rojo se agita.</p>
<p>Soy ese chico sentado sobre el borde,<br />
cuando ella en el tejido busca y husmea<br />
y con solo oler se calma.<br />
Nada en tres días.<br />
Nada de impaciencias.</p>
<p>A punto de morir pero no le digas a nadie,<br />
se pinta los labios de rojo y sueña color rosa pintado<br />
el retrato de una primerísima fotografía.</p>
<p>Me pertenece el pedacito de boca<br />
que asoma lengua y resbala paladar<br />
Me pertenece el deseo que de rojo se pinta<br />
Y sus frutos de vocalitas escarmenadas.<br />
también el chico sentado, pedacito de cielo tan cerquita suyo.</p>
<p>Me pertenece lamer,<br />
cuando busca y husmea<br />
y con apenas oler se calma.<br />
Me pertenece su boca,<br />
que de color rojo palpita<br />
y sella nuestro pacto.</p>
<p>Nada más que de impaciencias nace la criatura,<br />
al menos una de ellas, mientras la otra<br />
mulle finamente y se acurruca.</p>
<p>Tejida la tela del niño,<br />
la madre se mece,<br />
rosa color pintado y pálido<br />
ya estamos en el primer plano de nuestra fotografía.</p>
<p>Histérica una de las madres<br />
me pide a gritos que no pare,<br />
que no me detenga<br />
que no me atreva a cerrar los labios esta vez.</p>
<p><strong>Beso / tejido / labio / pequeños roces ruborizados</strong><br />
Hay un chico desnudo en el medio de su cama<br />
y que también me pertenece<br />
cuando mis recuerdos se parecen a los suyos.<br />
Me pertenece la histeria compartida<br />
cuando revivo mis gestos de niña/niño<br />
mis interminables acomodos.</p>
<p>Me pertenece la histeria,<br />
cuando de tanto en tanto,<br />
luzco fotogramas en la espalda,<br />
y de esos, también es posible asirse a pleno sol.</p>
<p>Con la mirada cielo encuentro y salida,<br />
tus ojos se parecen a los míos.<br />
Sobre nuestro fracaso el deseo crece<br />
susurran cuando mienten<br />
se esquivan, se apartan,<br />
salivadas muerden.</p>
<p>Mis tres cruces sobre palabras perdidas,<br />
para simplemente confirmar que son tres leches<br />
y múltiples susurros de bocas lluviosas<br />
adiestradas en el decir.</p>
<p>Nos pintábamos de deseos y de chicos por las noches,<br />
clandestinos de babosas y rasguños bajo las piernas,<br />
frotándonos contra las persistentes imágenes,<br />
contra una chica comprometida<br />
de pura formalidad, exitosa y maternal.</p>
<p>Fuimos un engendro de parques en peligro<br />
embetunados de babosas asesinas hasta el amanecer<br />
Entonces, sonreíamos con palabras abiertas,<br />
hablo de mis señas, sentimientos y faltas,<br />
de no poder parar porque no hay cómo,<br />
sin desvestir las ideas y desmenuzarlas.</p>
<p>Sobre nuestro fracaso,<br />
el deseo crece.<br />
Son tres leches<br />
y múltiples bocas de besos compartidos.<br />
Sólo es posible una y otra vez<br />
sobre nuestra contradicción,<br />
cuando escribir es ya un fracaso.</p>
<p>Pero nos da tanto miedo porque todo esto no es otra cosa que un arrebato de amor en todos sus gestos. Un salto esta vez sin nombres que se agita como máquina histérica en este festín. Contra los bordes tropiezos bruscos los hurgueteos y una cabeza iniciada de intención. Dónde encontrar el pulso y dejarse arrastrar a todo. No sabes cómo duele verlos temblar. No sabes el terror, sus miedos, cuando se desplazan. Se oxigena mejor desde el mismísimo eje, con la brutal necesidad de traer el cuerpo al frente y marcar finamente sus bordes. Por eso nos gusta la boca y la risa. Nos gusta el pelo, el cuello y la frente, pero sobre todo nos enloquece el escondite.  A veces no le creo&#8230; recojo las vocales de diez en diez y no le creo.</p>
<p>El frío me paraliza la boca y me duele y me encanta que me duela esta noche como varias otras noches, porque ella sabe que detrás de cada mínima palabra, es su historia la que está gimiendo suave, respirando apenas, doliendo lento y por eso puede sentir al chico sentado a su lado y traspasarle ella toda su furia, su pena. Ella sabe que es posible, cuando se escriben, cuando se respiran, cuando ambas callan y se duelen, también es posible desearse, entonces sí que resulta hermoso, que duela, cuando se escribe, tan hermoso el espectáculo de ella sentada al lado de la butaca a punto de llorar sosteniendo cada una de sus lágrimas, conteniendo el pedacito de herida, de cielo, de noche que aclara su mirada por dentro. Vive ella entre dos escenas decapitadas, un instante decapitado, mientras la madre agitada sube y baja las escaleras y se despeina casi al punto de perder elegancia, casi a punto porque muy pronto dejará la madre en ella sus herencias, sus miradas, sus palabras y una elegante sencillez. Y me duele y me encanta que me duela esta noche y que a ambas nos duela toda esta noche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="color: #800080;">Brian o el nombre de mi país en llamas</span> | </strong>Diego Ramirez</p>
<p>Hagamos un carnaval humano entre el desborde y mi conmoción, cuando no existe cama, no existe nada, inventamos el amor en el piso, es julio, y ese invierno se pega a tus piernas y a mis brazos. Estamos muriendo de amor y de frío, entonces me abrazas, entonces te tengo a mi lado despacito chillando, entonces cuando yo pienso que serás otro chico nuevo para llamar por las noches sin sentido, te inclinas, te la llevas a la boca, sin decirte la descubres y te la llevas a la boca, tienes adiestramiento con esos movimientos rítmicos, y me miras hacia arriba, me miras y ya no bailamos, solo tú bailas con tu boca y con mi cuerpecito extendido en el sobrecogimiento de tu deseo, es increíble Brian, te ves increíble, y entonces cuando cambias radicalmente la declaración es que me enamoro de verdad, cuando brusco la lengua son dientes, cuando una pequeña mordida romántica me deja herida la punta y el cariño. Si, Brian, eras una vampiro arrepentida, te alejas, te arrinconas y levemente una lágrima de seda por tus ojos, eres igual que todos, para esto me querías cierto, para esto me trajiste a este lugar cierto, bien lo lograste, estas feliz cierto, eso era lo que querías. Si, Brian, eso quería y te quería a ti, y quería darte la posibilidad de olvidar tu tristeza hermosa que se te marca en la ropa, el cuerpo y el labio. Brian, no seas tonto, esto es amor y deseo, o como se llame. Brian, yo no te obligo a nada. Brian, sigue que te tengo ganas. Brian, no me dejas así tan iniciado. Eres mi cariño, mi consuelo, mi expatriación. Brian, esa noche, dormimos casi juntos, y enumere tus sueños y los respiros, y te vi llorar y escupirme, esa noche, me di cuenta que eras este poema y que me iba a costar borrarte de las libretitas, del celular, de los correos electrónicos, de las calles, el metro, todos / todos los lugares donde estuvimos, todos los lugares por donde pasaste. Brian, eres mi ciudad, mi nombre y mi deseo.</p>
<p>La valentía para sangrar dos días seguido</p>
<p>Brian, ya no hay sangre, miro tu marquita fatal en los labios y luego los beso como reconciliación e inicio y te prometo que no te va a pasar nada esta noche, confía en mi, aunque no confíes, tratare de cuidarte un poquito de esa marca y del abuso, porque nunca mas me llamaste, y porque nunca mas hablamos, yo pensé que te habías aburrido de mí y yo pensé lo mismo, y entonces a ciegas escapamos a la única disco abierta, los amigos afeminados agitan el ritmo y nosotros casi no bailamos, en un rincón espantoso nos abrazamos, me cuentas que tus mejores notas son en inglés, entonces me traduces el tema nuevo de Shakira rubia que no te gusta tanto y a mi tampoco, los dos la preferimos gordita y colombiana, también me cuentas del trauma escolar, y yo te pido disculpas porque no entendí nada la última noche juntos. Tú me tocas el pelo, mis largas mechas son tuyas, están en tus dedos y después en tu boca, esa imagen es el cierre y la manera de decirte por favor ándate conmigo, encerrémonos en ese desierto blanco que ya conoces, y si quieres muérdeme, y si quieres quiéreme, pero hagamos del estar juntos una posibilidad, y corremos, subimos de ese subterráneo y trafico homosexual que delimita con la iglesia San Francisco, corremos y arrancamos de las travestís maltratadas y celosas que nos gritan cosas, porque aun tenemos las piernas jóvenes y el deseo armadito y formal. No tengas miedo, Brian, de esas jirafas pobres que se suspenden en los autos con formalina. Es un país violento este, arrancamos en un taxi, nos encerramos, volvemos al inicio, mi prueba de amor esa noche, era no tocarte y aprender a resistir de amor durmiendo a tu lado, porque habías estado desde las siete de la mañana vendiendo cubanitos, y entonces morías de sueño, y en mis brazos, por favor.</p>
<p>NOS HACEMOS LOS VALIENTES<br />
PERO ESTAMOS MUERTOS DE MIEDO</p>
<p>Lo único que ha cambiado son nuestros cuerpos,<br />
Esta manera eléctrica en que se nos erizan las formas,<br />
Estas furias inconcebibles,<br />
Que se parecen y no se parecen<br />
A la primera vez que estuvimos juntos.<br />
No fue el miedo lo que se deshizo en tu boca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="color: #800080;">Todos somos Lamotrigina</span> | </strong>Cristina Chaín<br />
Mercurio<br />
Litio<br />
Sal<br />
Orilla de este mar que señala la marea anterior. Un brillo lunar sobre el filo de la cruz. Somos borrachos de párpados con fiebre. Vellos incongruentes en torso de niño. Somos esta tarde de luz plana, como si no pasara el horario por este barrio. Deambulamos, trashumamos, succionamos al otro contiguo Yo que nos mira alerta y de frente con el fugaz deseo que transcribimos. Yo soy litio mercurio química explosiva cintura y gas grisú. (pubis angelical suena sin tocar).<br />
Somos ejército de salvación<br />
Soy Enferma Y Enfermera recorriendo el pasillo entre los muertos de agonía.<br />
Soy el sidario. El gemido de su sangre aguada. la médula. quiste vertebrado que no deja de cojearme.<br />
Ustedes son a quienes escribo solo porque tengo un trabajo que paga la arteria que los trae. Solo porque tengo dinero debajo del puente. Si no, estaría repartiendo volantes con este texto limosnero.<br />
Es tanto lo enfermera que estoy, que en mi lugar de trabajo no saben dónde voy cuando voy y es a este banco cesante donde vengo a escribir el cuaderno negro las hojas de espanto.<br />
La plaza y el jardinero no me ven como mi trabajo no me busca y solo soy la cotización mal parida.<br />
Entonces soy loca que sonríe solo para escribirles, ustedes que me recuerdan que hoy olvidé el mercurio sobre la mesita de remedios y que la plata se acaba en pan y chain vuelve al trabajo remunerado en migas, no nos sigas diciendo la tarde frente al espejo de mil cabezas y teclas.chain no te disgregues como la primera enfermera con sus veteranos dolidos resentidos de esta guerra entre tus muslos. Ya nada nos salvará. hemos sentido a lo lejos el tronar de tu bomba, la que nos urdirá la venda en la herida.<br />
chain anda a recorrer el pasillo de nosotros los enfermos de agonía.</p>
<p>Las mañanas muerden la vida. Comienza con la atmósfera azul / negra, cuando algunas ventanas lejanas encienden luces.<br />
Soy silenciosa, de hábitos, camino sigilosamente por la casa, hago café, busco mi letra hasta que comienza a iluminar el nuevo día.<br />
Salgo a la calle. Escribo. Esto escribo, aunque no se vea lo que hay bajo esta urgencia. Siempre la palabra, perdida en pájaros y árboles habitados que no quieren soltar alas y hacerla caer a mi boca, siempre esperando el turno de mi día. Hacer algo. Marcar cruces en la pared contra el tiempo, caminar hacia un punto tratando de hallar el mar. Sentándome en cada banco de mármol quebrado a ver las fuentes de agua que hacen perder el tiempo, ganar la mirada absorta.<br />
Cerca de mis ancestros, entre mausoleos me muevo. Dejo flores en el pensamiento. Visito los pasillos sobre hiedra y nichos. pronto viene el atardecer, la hora del crepúsculo en las pupilas. Vuelvo en mareas de cuerpos al fuego, al abrazo, el vino y me encuentra la noche en el beso final, sin saber si el otro día será de nuevo el cantar del mundo</p>
<p>&#8220;Engominado y pulcro<br />
penetro en las iglesias<br />
altivamente cirio<br />
con mi cara de hostia<br />
dominguera&#8221;</p>
<p>Monedas / Armando Rubio<br />
Antología Ganymides / 6</p>
<p>vivo al frente de una iglesia que respira todos los días por la nariz de una virgen alba y los domingos expira cuerpos arrepentidos de tanto YO sofocado.<br />
Mientras en las mañanas ellos sobreviven la caña en bancos duros de madera, duros de cruz encerada, yo me siento con un café en un lugar de paso donde los camiones de Cocacola entran a cargar bencina.<br />
Es como vivir en la carretera desde donde contemplo los rostros desfigurados de sol a la salida seca de la capilla perdida.<br />
Aquí también se reúnen algunos sobrevivientes de drogas que toman redbull hasta llegar a la superficie y vagabundos que recogen con dignidad las migas que mi paloma coja deja olvidadas.<br />
También escribo cartas de amor<br />
al mismo tiempo<br />
que una niña<br />
se confiesa</p>
<p>no tanta realidad</p>
<p>Por ejemplo,<br />
escribo en el carro del metro en movimiento solo para contradecir el mito de que necesitamos una lámpara, quizás un blues lo bastante decaído y una botella de algo para atraer al duende.<br />
Tanta realidad asible.</p>
<p>Un carro del metro es un &#8220;cuarto propio&#8221; de voces confundidas con las mías  y el viento de un túnel veloz.</p>
<p>Los rostros no tienen realidad, jamás los veré de nuevo, sobre todo que no vivo en un hábito de horarios sincronizado con los de ellos.<br />
De ser así, cerrarían su puerta y reja al mismo tiempo que yo lo haría todos los días, con mis cadenas y candados.</p>
<p>En tres estaciones ya evadí las costumbres de tanta realidad de viajeros subterráneos: uno que juega con su aparato parlante, otra que no para de hablarle a su interlocutora y la otra voz de hipnosis que nos advierte el viaje y su destino por un video tape.</p>
<p>tanta realidad</p>
<p>pero aquí, en mi pensamiento de recorridos, muero en posición fetal sobre el suelo del carro, por donde corren partículas de sombra hacia el paraíso y jamás aterrizaremos en estaciones donde bajarnos y todo esto fuera una procesión hacia el final del túnel a un nicho con flores y campos de luces.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #800080;"><strong>Pelea</strong></span> | Sole Molina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La Celebración</strong></p>
<p>Viniste un día normal.</p>
<p>Tomamos café y fumaste mucho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como de costumbre,</p>
<p>ibas matando las colillas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mirabas la borra,</p>
<p>la leías y decías cosas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Eufórica y triste,</p>
<p>adivinabas la borra con una colilla muerta</p>
<p>.</p>
<p>Viniste un día borroso,</p>
<p>para ahogar a esas inmundas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Matabas,</p>
<p>cuando se te ocurrió la gran idea,</p>
<p>[ la mesa era ya un cementerio cuando apareció mi pájaro triste, ]</p>
<p>y tú dijiste:</p>
<p>¡Ay, préstamelo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Te llevaste un día normal.</p>
<p>Con él, mi normal melancolía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>[ Aquí quedaron tus cadáveres,</p>
<p>revolviendo un café fantasma. ]</p>
<p>La borra moribunda,</p>
<p>presagiaba una taxidermia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me hablaba de un juego negro.</p>
<p>¡Que insomne mi pájaro sería!.</p>
<p>[ Me hablaste de cabezas de chancho ]</p>
<p>Y yo comencé a adornar tu juego</p>
<p>con colillas secas que guardé,</p>
<p>como si fuesen cabezas alegóricas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hicimos una fiesta,</p>
<p>donde la estrella era un chancho oscuro y retorcido,</p>
<p>custodiado por el insomne triste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me dijiste que era un juego.</p>
<p>Entonces,</p>
<p>yo misma pinté las máscaras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y las colgué a cabezas</p>
<p>de gente muerta en el metro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos reímos de esos muertos,</p>
<p>que al salir del carro,</p>
<p>se atropellaban sus cabezas nauseabundas</p>
<p>y sonreían con entusiasta nerviosismo.</p>
<p>[ Me llamaste a las 5 a.m.</p>
<p>Me dijiste que se había dormido triste.</p>
<p>Que lavara tu taza enseguida,</p>
<p>y eliminara toda evidencia.]</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El menú de hoy</strong></p>
<p>¿Qué tenía la carne?</p>
<p>[ Tu santa carne. ]</p>
<p>Me preguntaron,</p>
<p>cuando escalaba tu montaña húmeda</p>
<p>de pequeñas exuberancias primaverales.</p>
<p>[ Pienso en la carne que se apretaba contra las paredes de tu montaña añosa.]</p>
<p>¿Qué tenía el hueso?</p>
<p>[ Tu eterno hueso aflado. ]</p>
<p>Me preguntaron,</p>
<p>mientras recomponía mi carne mullida</p>
<p>de la noche que acabó en llanto amargo.</p>
<p>[ ¿Qué tenía esa montaña misteriosa en sus cavidades? ]</p>
<p>Pienso en tu monte montañoso,</p>
<p>añoso.</p>
<p>[ ¿Qué delicias me conducían a tus profundidades? ]</p>
<p>Erizado y contradictorio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ay, Gladys</strong></p>
<p>Hago fguritas</p>
<p>con migajas de pan y piedrecillas</p>
<p>que recojo del camino polvoriento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el mismo camino,</p>
<p>paralelo a la ciudad,</p>
<p>voy dejando mis fguritas tiesas.</p>
<p>[ Y nosotras,</p>
<p>fguritas todas,</p>
<p>hacemos una procesión en silencio. ]</p>
<p>Mis tiesitas se humedecen</p>
<p>bajo el cielo abierto.</p>
<p>Quedan tiernas,</p>
<p>y amortiguan el murmullo grave</p>
<p>que del cerro cae en picada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Tomando medidas</strong></p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en la chica que leía una poesía métrica,</p>
<p>[ muy métrica, ]</p>
<p>en la micro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en los encuentros de hoy</p>
<p>y las fotografías que tomé de ellas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en que construyen demasiadas carreteras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>que podría dejar mi imagen en esta orilla,</p>
<p>en que nunca debí tomar asiento,</p>
<p>que escribo mejor si voy de pie</p>
<p>y serpenteando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en toda esa gente de hoy.</p>
<p>[ Si las reúno,</p>
<p>se podrían asfaltar otras carreteras,</p>
<p>con todas ellas.]</p>
<p>Que la opresión de aquellos sufridos oprimidos,</p>
<p>[ que me oprimen en mi asiento, ]</p>
<p>durará todo el trayecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en que esta carretera evade todas las ciudades.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De un lado puebleríos,</p>
<p>y del otro,</p>
<p>todas mudas y vacías.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en que esta carretera,</p>
<p>no es sino una vena</p>
<p>[ acaso importante ]</p>
<p>de la ciudad acostalada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en la cemencracia inhumana de esta situación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Que no resisto un caserío más,</p>
<p>ni más luces parpadeando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ni la nausea de ver,</p>
<p>a esos niños correteando por las pasarelas.</p>
<p>[ Dicen que lanzan piedras.]</p>
<p>Ni las gentes arreboladas en sus ventanucas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cada esquina se me clava.</p>
<p>Me inunda.</p>
<p>Me cohíbe.</p>
<p>Me arrebata.</p>
<p>Me extenúa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cada esquina,</p>
<p>se me clava corrosiva,</p>
<p>nauseabunda.</p>
<p>[ Alivio de vallas verdes al costado. ]</p>
<p>Estoy pensando,</p>
<p>en que es demasiado el cemento que han instalado,</p>
<p>demasiada política cementada.</p>
<p>Que todo ese peso,</p>
<p>es el peso de un sólo día.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo que no pensaba,</p>
<p>es que al terminar la carretera,</p>
<p>extrañaría las esquinas sucias,</p>
<p>[ la gente en sus ventanas</p>
<p>y las crías correteando. ]</p>
<p>Caminaría solitaria por calles estrechas</p>
<p>y pisaría caca de perro.</p>
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		<title>Futuro Imperfecto</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 15:19:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Relato breve]]></category>
		<category><![CDATA[Todo]]></category>
		<category><![CDATA[Clara Obligado]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos Sole Molina]]></category>
		<category><![CDATA[Eva Manzano]]></category>
		<category><![CDATA[Futuro Imperfecto]]></category>
		<category><![CDATA[Mariana Grekof]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace unos dias, se presentó en Casa de América, el libro Futuro Imperfecto, edición a cargo de Clara Obligado, quien desde su Taller de Escritura Creativa promueve a nuevos y no tan nuevos narradores.  Esta vez, en una compilación que recoge 70 relatos, entre los cuales destaca &#8220;Futuro Imperfecto&#8221; de Mariana Grekof y que da [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos dias, se presentó en <a title="Presentación Futuro Imperfecto" href="http://www.casamerica.es/literatura/futuro-imperfecto" target="_blank">Casa de América</a>, el libro <strong>Futuro Imperfecto</strong>, edición a cargo de <a title="Talleres de Escritura Creativa" href="http://www.casamerica.es/literatura/futuro-imperfecto" target="_blank">Clara Obligado</a>, quien desde su Taller de Escritura Creativa promueve a nuevos y no tan nuevos narradores.  Esta vez, en una compilación que recoge 70 relatos, entre los cuales destaca &#8220;Futuro Imperfecto&#8221; de Mariana Grekof y que da título al libro. A continuación una breve selección.  <span id="more-1319"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Futuro Imperfecto | </strong>Mariana Grekof</p>
<p style="text-align: right;">Cuando pateen a tu puerta<br />
¿cómo piensas salir?<br />
¿con las manos en la cabeza<br />
o en el gatillo del revólver?<br />
The Clash</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Blanca y radiante va la mano de Nadia, hacia la mejilla de Alfonso. El eco de la bofetada rebota contra las paredes del vestidor y va a morir a la alfombra. Luego, cóctel de explicaciones y reproches, hasta que unas palabras inspiradas devuelven a Alfonso su cara de gatito. Ocultan el escándalo entre las flores del papel pintado y atraviesan juntos el corredor hacia la fiesta, donde los invitados mastican felicidad en brochetas. Mientras tanto ella pasea sus caderas por el jardín; su sonrisa contamina los canapés y los jazmines.</p>
<p>Nadia brinda, coge una copa, y otra. Camina erguida, escupe besos al aire y su cara desaparece tras una boca gigante. Hasta que la ve… Como un misil, cruza el salón directo hacia ella. Le lanza el ramo, pero por delante del hombro, al medio de la cara. La gente primero susurra, luego disimula. Ella se aleja hacia la mesa de ahumados, mientras Nadia estira la falda de su vestido.</p>
<p>Sí, el amor es el opio de los pueblos, pensaría Nadia si supiera pensar de esa manera. Más tarde verá a Alfonso bailando con la corbata de diadema y su auténtico hocico de rata. Nadia se apartará despacio, la música se volverá un ruido lejano, apestará a flores muertas y los encajes le lastimarán la piel. Se acariciará los brazos desnudos, tocará la pared – lisa y perfecta como el cuchillo de la tarta –, sus dedos alcanzarán la barandilla, la puerta, el vacío. Intuirá la presencia del bosque, de la carretera, de las lombrices bajo los cimientos, y del contorno difuso de todo lo que está más allá.<br />
<strong></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Destrezas familiares</strong> | Eva Manzano</p>
<p>Era costumbre en mi familia, de larga tradición de magos, indagar en lo sobrenatural. Cada año, enseñábamos lo que habíamos aprendido. Mi padre fue el primero en comenzar.Se encaminó hacia la mitad del jardín y, con una rama, moldeó un extraño picaporte, que hincó en el suelo con fuerza. Empuñándolo, de un giro abrió la tierra en dos. Con terror contemplamos los abismos en llamas. Mi padre cerró su proeza y se sentó. Entonces mi hermana, la prestidigitadora, se subió a la mesa y deshilvanó los arabescos del mantel, que se convirtieron de inmediato en serpientes. Mientras los reptiles desaparecían entre la hierba, mi tío se transformó en un vaso de agua. Sin esperar a que disfrutáramos de la transfiguración de la materia, su hija se lo bebía de un trago y provocaba una tormenta que nos dejó empapados. Bajo un sol frío que iba a volver tan solo en sueños, toda la familia brindó por el poder de la magia.<br />
Antes de irnos, mi adorado abuelo se levantó y propuso un último truco que no olvidaríamos jamás: la inigualable destreza, imposible de comparar, de dejarnos de querer para siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El joven, el viejo y la poesía  * | </strong>Sole Molina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>− ¿Alguien vive?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El jóven –que accedía a la azotea- vio que la voz venía de un hombre sentado sobre un banco y que este, giraba la cabeza de un lado a otro, como agudizando el oido. De pie, le examinó un momento y se decidió a contestar:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>− Aquí. El hombre -un viejo totalmente encorvado, que llevaba gafas oscuras y un abrigo negro largo, casi hasta el suelo- se puso de pie y con ayuda del bastón, se dirigió hacia el joven:</p>
<p>− Buenos días joven.</p>
<p>− Buenos días señor. ¿Espera a alguien?</p>
<p>− No. ¿Y usted?</p>
<p>La respuesta – acaso senil e inofensiva- le había dejado un gusto dudoso al jóven. Luego de una pausa se animó a contestar:</p>
<p>− Yo vivo aquí.</p>
<p>− ¿En la azotea?</p>
<p>− No&#8230; quiero decir, en el edificio.</p>
<p>− ¡Ahhh&#8230;! Entonces podrá usted decirme, jovencito, ¿es este edificio lo bastante alto?.</p>
<p>− ¿Lo bastante alto para qué?.</p>
<p>− Como para tocar el cielo con las manos&#8230;</p>
<p>Vaya, me tocó el viejo loco, pensó.</p>
<p>− Es un decir, ya sabe&#8230; Y dígame, ¿cree usted qué se despejará?- y agregó: El hombre del tiempo dijo que tendríamos cielos totalmente cubiertos. Pero ya se sabe con esa gente&#8230;</p>
<p>− ¡Ah!, sí&#8230; Dicen que va a estar nublado todo el día.</p>
<p>− Vaya&#8230; ¡Entonces va a ser una jornada dura!</p>
<p>− ¿Por qué dice eso?</p>
<p>− Verá usted jovencito, mi trabajo consiste es despejar los cielos, de aquí y de allá. Dóndehaga falta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dicho esto, el viejo volvió a sentarse de cara a la ciudad y el jóven avanzó unos pasos hasta encontrarse en línea con él. El viejo le esperaba con su cuerpo levemente torcido y cuando se detuvo, asintió con la cabeza y volvió la vista al horizonte. El jóven le siguió. El panorama, incluía murmullos y edificios de todos los tamaños. Ahí está el majestuoso Baldwin, pensó. El edificio más alto de la ciudad. Siguió mirando hasta dónde ya no se podían enumerar plantas, ni distinguir los bloques delcielo. Y el murmullo. Ese murmullo que sólo una gran ciudad puede producir, le pareció de pronto que eran olas incesantes reventando contra las rocas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>− ¿Puede usted en verdad hacer eso?</p>
<p>− Claro, hijo mío. Llevo muchos años en la profesión. ¿Y usted, a qué se dedica,jovencito?</p>
<p>− Soy poeta.</p>
<p>− ¡Ohhhh&#8230;, un artista!. Me gustaría escuchar algo suyo.</p>
<p>− ¿Lo dice en serio?</p>
<p>− Por supuesto. Yo le he desvelado mi secreto, ahora es su turno.</p>
<p>− Pero&#8230;, ¿veré el cielo despejado?</p>
<p>− ¡Absolutamente!. Usted primero..</p>
<p>El jóven entornó los ojos y dio repaso mental a su repertorio mientras el viejo, manso, apoyaba la barbilla en el bastón y las cejas en el cielo.</p>
<p>− ¡Ya lo tengo! , dijo el joven poeta.</p>
<p>− ¡Fantástico!. Por favor lea. ¡Lea con voz alta y clara!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero antes de brotar la primera palabra, el jóven poeta volvió a fijarse en el Baldwin. Sobre la azotea, había una mujer envuelta en una capa negra que se aproximaba peligrosamente hasta el abismo. El jóven, comenzó a agitar lo brazos y balbucear algunas palabras de alerta, intentando llamar la atención de aquella mujer suicida. Hechó un vistazo al viejo, que indiferente a la escena, parecía estar en trance con el cielo. Volvió sobre la mujer. Quería gritarle, pero el cuerpo se le hacía estrecho y la voz no le salía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>− ¡Más alto, jovencito!. ¡Más alto!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Frente a la amenaza de aquella mujer, juntó fuerzas; expandió estómago, pulmones y corazón y dió un grito tan fuerte que el murmullo de toda la ciudad cesó al instante. El grito llegó a la mujer como una cascada. De un salto dejó caer la capa, y se extendieron tras ella, un inmenso par de alas y cayó desplomada sobre sus pies.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>− ¡Maravilloso! – exclamó el viejo sin dejar de mirar el cielo. Entonces, el jóven miró también al cielo. Ahí estaba lo maravilloso. Lentamente las nubes se desvanecían dejando paso al azul intenso. El viejo sonreía y en la azotea cercana, la mujer se ponía de pie y se sacudía las alas.</p>
<p>− Léame otro, ¡por favor!.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>* Esta versión revisada, presenta algunos cambios que no aparecieron en la primera edición de <strong>Futuro Imperfecto</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De la imagen: Elementos de la portada del libro Futuro Imperfecto.</p>
<p>©  Portada e ilustraciones de Myriam Cea.</p>
<p>©  Textos de sus respectivas autoras.</p>
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		<title>Justicia poética</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 15:15:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pablo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Pablo Cerezal &#160; Un escueto &#8220;breve&#8221; de un periódico nacional, camuflado entre la jungla de tipografías y desgracias de las páginas de &#8220;sociedad‚&#8221; informa del fallecimiento de un ciudadano malíense (&#8220;ilegal&#8221; en nuestro país, of course). Resulta que el pobre diablo murió electrocutado al intentar robar cobre en las vías del tren de Alta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong><a title="Postales del Hafa" href="http://postalesdesdeelhafa.blogspot.com.es/" target="_blank">Pablo Cerezal</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un escueto &#8220;breve&#8221; de un periódico nacional, camuflado entre la jungla de tipografías y desgracias de las páginas de &#8220;sociedad‚&#8221; informa del fallecimiento de un ciudadano malíense (&#8220;ilegal&#8221; en nuestro país, <em>of course</em>). Resulta que el pobre diablo murió electrocutado al intentar robar cobre en las vías del tren de Alta Velocidad, a su paso por uno de esos pueblitos de La Mancha que ya nadie quiere recordar.<span id="more-999"></span></p>
<p>Podemos alargar hasta el infinito argumentaciones de las causas y razones de este descorazonador hecho, pero prefiero yo aletargarme en una correlación que hallo entre este hecho y otro que de inmediato paso a relatar, y considerarlo, al fin, el fatídico cúlmen a un glorioso acto de justicia poética.</p>
<p>Allá por el año 1880, cuando aún no contaba 25 años de edad, el poeta <strong>Arthur Rimbaud</strong> se instalaba, después de haber cambiado para siempre los senderos que la <em>Poesía</em> habría de tomar, en la ciudad costera de <strong>Adén</strong>, en el actual <strong>Yemen</strong>. Auténticos torrentes de tinta y verborrea han pretendido esclarecer y glosar los motivos que llevaron al joven bardo a abandonar todo su muestrario de prodigios verbales y vitales en favor de una vida de trabajo esforzado y vacuo.</p>
<p>Rimbaud desbarató, como he dicho, el rumbo de la poesía moderna, a la temprana edad de 16 años y, ya con 18, publicó la que sería obra capital del simbolismo y germen de todos los &#8220;<em>ismos</em>&#8221; que en el futuro serían: <strong><em>Una Temporada en el Infierno</em></strong>. Eso es: una infernal temporada, lo que nos narra el poeta <strong>infringiendo las barreras sensibles, dibujando de color las vocales, imprimiendo melosa melodía a los más brutales párrafos, despreciando la belleza rítmica después de haberla sentado en su regazo, apurando todas las copas de la madrugada lírica, pisoteando las flores secas de la tipografía sin vida, desgarrando con garfios de luz los firmamentos inversos del dolor y vomitando vísceras literarias para vaciar el cuerpo</strong>, y poder nuevamente, rebosarlo de sabidurías y sensibilidades afianzadas en las antípodas de la corrección y el &#8220;buen camino&#8221;.</p>
<p>Nos enseñó, el joven rapsoda, con su multiforme sufrimiento, que la emotividad humana no debe hallar límite, y que quien se aventure en los vastos terrenos de la sensibilidad conseguirá derribar toda frontera e instaurar por siempre en el flujo sanguíneo las verdades con que las palabras aún pueden llegar a estremecernos.</p>
<p>Rimbaud se entregó, durante su más tierna juventud, a la ardua tarea de convertirse en <strong>POETA</strong>. Para él, ser poeta era ser vidente y proclamó <strong>&#8220;<em>yo es otro</em>&#8220;</strong> cuando nadie lo comprendía. Se educó y prosperó, como sabemos, en un <strong>&#8220;<em>largo, inmenso y racional desarreglo de todos los sentidos</em>&#8220;.</strong> No hubo exceso que no se permitiera, ni placer al que se sustrajese de manera premeditada. Fue así como incendió su poesía con las mareas salvajes del subconsciente o, al menos, de la consciencia de ese <em>otro</em> que es el <em>yo</em> del ser humano. Quizás por ello no asombre que, habiendo ya dicho todo, escrito todo, a los 19 años, decidiese abandonar la poesía y retornar al torpe redil de la conformidad social.</p>
<p>A pronta edad se había sentido el joven visionario privado de toda ternura o cálido sentimiento hacia su persona, y había luchado denodadamente por alcanzar la libertad, primero mediante la consagración de su capacidad de ser médium de la frase poética, después mediante su lucha por asegurar una independencia económica que le permitiese no tener que volver a vivir de prestado. Y fue su ansia por acumular suculentos réditos la que le llevó de <strong>Adén</strong> a <strong>Harar</strong> para convertirse en traficante de armas y, según algunos aseguran, también de esclavos. Aunque no nos lo parezca, convirtió de esta manera, su vida en su mayor obra poética: la denodada lucha por la superviviencia, la independencia, la libertad, <strong>aunque tuviese que obtenerse esta por cualesquiera medios, incluidos los más deleznables.</strong></p>
<p>Lo que Rimbaud hizo en África no difiere de lo que tantos y tantos aventureros, gobiernos y comerciantes hicieron durante años y aún pretenden prolongar en nuestros días. La diferencia es que frente a Rimbaud, las gentes explotadas del <strong>África Negra</strong>, se hallaban ante un poeta. <strong>Un poeta que había bajado a los Infiernos y venía ahora a mostrarlos. Profeta del abismo y la crueldad</strong>. Gracias a él, posiblemente, descendiesen los esclavos negros a otros infiernos y se les revelasen verdades que, de ser nuestra civilización más proclive al pulso poético, hubiesen podido dar a luz obras a la altura de la propia Temporada en el Infierno rimbaudiana. Pero les hemos negado el pan y les hemos negado la luz, la visibilidad. Los hemos escondido y silenciado durante demasiado tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Rimbaud murió como consecuencia de un galopante carcinoma, tras haberle sido amputada su pierna derecha. Podemos asegurar que <strong>vivió su Infierno, lo asimiló -y lo llevó lejos- imponiéndolo a los africanos como un evangelio negro y canceroso.</strong></p>
<p>Aquellos africanos vivieron su <strong>infierno de colonialismo</strong> y brutal represión. Un infierno <strong>al que no pudieron dar forma poética</strong>. Pero ahora están aquí. Viven entre nosotros. Nos observan desde la blancura oval de sus ojos asustados. Pasean entre nosotros con su piel de noche para recordarnos el ocaso en que vivimos. Buscan oportunidades, algunos. Pero otros, otros no. Los que ignoran los cantos de sirena del mercantilismo societario en que chapoteamos <strong>han venido por un simple acto de justicia poética, y deslizan su luminosa sombra de ébano incandescente por entre las vías de tren</strong>, sólo para robar el cobre, sólo por despojarnos de lo que consideramos nuestro, como ayer nosotros a ellos les despojamos de todo lo que en su vida pudiese tener sentido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Justicia poética</strong>, ya digo.</p>
<p>Lástima que, del maliense electrocutado, no podamos leer los cuadernos escolares. Seguro que en ellos hallaríamos el averno de Rimbaud, el mismo Infierno que él vivió y apuró y redactó a su vez en las cuartillas escolares de una infancia extrasensible.</p>
<p>Los poetas mueren, y lo único que nos importa, al fin, son sus miserias. Quizás debiésemos recuperar sus obras. Ya lo dije: <strong>hay más tratados sobre la vida adulta de Rimbaud que sobre la obra poética</strong> que, en la juventud, reorganizó para siempre las normas sobre las que se asentaría en un futuro la lírica escrita.</p>
<p>Ya es hora de que alguien corte la baraja y demos inicio a un nuevo juego. ¿Comenzamos con los cuadernos escolares brotados a la sombra de la perniciosa esclavitud?</p>
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		<title>Festival de Val-David</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 15:14:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[por Sole Molina El V Festival de Val-David, que acoge a escritores y artistas, tuvo lugar en mayo pasado. Su organizadora, la poeta rumano-canadiense Flavia Cosma, nos cuenta  entretelones sobre el festival, sus participantes y asistentes. &#160; ¿Cómo nace el Festival Internacional de Val-David? F.C. El Festival Internacional de Val-David nace de un sueño mío de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>por <strong>Sole Molina</strong></p>
<p>El V Festival de Val-David, que acoge a escritores y artistas, tuvo lugar en mayo pasado. Su organizadora, la poeta rumano-canadiense <strong>Flavia Cosma</strong>, nos cuenta  entretelones sobre el festival, sus participantes y asistentes.<span id="more-1317"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cómo nace el Festival Internacional de Val-David?</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>El Festival Internacional de Val-David nace de un sueño mío de organizar encuentros entre escritores y artistas del mundo; un sueño que me hizo remodelar la <a title="Residencia Val-David" href="http://www.flaviacosma.com/Val_David.html" target="_blank">Residencia Internacional para Escritores y Artistas</a>, aquí en el encantador Val-David, situado en las montañas Laurentides, a 75 km de Montreal, provincia de Quebec, Canadá.</p>
<p>La estupenda naturaleza de este lugar conduce a una atmósfera de calmas reflexiones, donde el creador se siente libre de sus ataduras diarias y puede permitirse dar rienda suelta a su flujo creativo, para que éste florezca y de sus frutos.</p>
<p>Como poeta, pienso que la poesía no necesita traducción, para ser disfrutada y entendida en lo que tiene de esencial. Que hay un sentido universal en la poesía, que es su misteriosa plenitud. Además Canadá es un país de emigrantes, donde se encuentran una multitud de idiomas y culturas diversas.</p>
<p>Así nace el Festival Internacional de Val-David, que se desarrolla según leyes propias, con una trayectoria extraordinaria y con un gran interés de parte de los creadores de todos los continentes.</p>
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<p><strong>Flavia, has celebrado el festival número 5; en estos años han pasado por la Residencia muchos escritores y artistas.<br />
¿Tienes algún recuerdo en especial de alguno de ellos?</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>Todos ellos tienen algo de muy especial en sus personalidades y su creatividad. Han sido muchos y con todos he mantenido contacto y relación de amistad hasta hoy en día. Me acuerdo de todos ellos como de mis hermanos de alma.</p>
<p>Sin embargo hay unos que han hecho grandes esfuerzos para llegar hasta aquí, viniendo del otro lado del mundo.  Como una joven artista de mucho talento llamada <strong>Aurelie Lemille</strong> que vino desde la Isla de la Reunión situada en el Océano Índico, y se quedó por aquí dos semanas más después del festival del otoño pasado.</p>
<p>También recuerdo un gran poeta de origen de Libanés, llamado  <strong>John Asfour</strong>, que  quedó ciego a la etad de 14 años cuando una granada se estalló en su rostro; hecho que no le impidió estudiar y trabajar como profesor universitario, ademas de escribir muchos bellos poemarios. Un estupendo ejemplo de coraje y triunfo de la voluntad humana frente a las adversidades.</p>
<p>Debo mencionar aquí a quien es considerada como la más grande poetisa de Quebec <strong>Helene Dorion,</strong> quien nos honró con su presencia en el V Festival.  Y a muchos otros, la lista es larga&#8230;</p>
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<p><strong>Un punto que me llama la atención es cuando dices que el Festival se desarrolla con &#8220;Leyes Propias&#8221; ¿ A qué te refieres con esto?</strong></p>
<p><strong>F.C.  </strong>La Poesia y las Artes generalmente son dos organismos con vida propia;  independientemente de sus autores.  Así que un Festival como el nuestro, crece  y se desarrolla con su propias leyes, como una entidad creacional de suma importancia.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><strong>También mencionas el tema de la diversidad cultural y la inmigración en Canadá.  ¿Como enlazas el hecho de ser emigrante y poeta?</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>Veras, yo me considero muy afortunada por la vida que me ha tocado vivir, porque como poeta me doy cuenta de que las grandes obras nacen de grandes sufrimientos y de experiencias humanas fuera de lo común. Mi experiencia como refugiada política me ha servido mucho para entender la vida en toda su complejidad y  poder dar testimonio sobre de ella en mi poesía. Espero que mis poemas continúen  su propia existencia y logren a enriquecer con sus voz, nuestro patrimonio común y sagrado de la poesía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.quinceeme.org/2012/06/festival-de-val-david/foto-grupo/" rel="attachment wp-att-1375"><img class="alignleft size-full wp-image-1375" title="V festival de Val-David, Quebec, Canadá" src="http://www.quinceeme.org/wp-content/uploads/2012/06/foto-grupo.jpg" alt="" width="450" height="321" /></a></p>
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<p><strong>Hábla</strong><strong>nos un poco de la Residencia.</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>La Residencia es una casa que yo construí para alojar escritores y artistas por un período de tiempo de una a seis semanas y darles la posibilidad de trabajar sobre sus proyectos fuera del rumbo diario. Aunque hay una aportación individual por parte de ellos, esta es mínima y nos ayuda a continuar con esta bella idea de una comunidad artística. Se pueden alojar al mismo tiempo,  de 5 a 7 personas en habitaciones individuales.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><strong>¿Cómo es un día en la Residencia?</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>El día empieza con el desayuno en la gran terraza del segundo piso. Cada cual, cuando se da la gana y según sus preferencias personales, seguido por trabajo, o paseos por los alrededores. El programa de trabajo es muy relajado, no hay presiones para cumplir algo. Uno sabe que las artes y la poesía no aman darse prisa, al contrario.</p>
<p>En la tarde hay lecturas o más trabajo.  Después cenamos todos juntos en la terraza ( de lo que cocinamos juntos)  y compartimos ideas y charlamos de lo que hemos hecho durante el día. A veces nos reunimos y leemos nuestros trabajos.  También, organizamos lecturas y exposiciones en el pueblo de Val-David.</p>
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<p><strong>Volviendo al tema del festival. Celebrais dos al año, uno en Mayo y otro en octubre. Para mayo, el lema fue &#8220;Palabra en el mundo&#8221; y para octubre  el título será &#8220;cosecha de frutos salvajes&#8221;. Con respecto a esto, ¿ los artistas y escritores tienen que trabajar en esa línea?</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>No necesariamente.</p>
<p>Los Festivales del mes de mayo están relacionados con los Festivales Internacionales Palabra en el Mundo, un movimento mundial de habla Hispana.</p>
<p>El título del próximo Festival tiene que ver más con el mes de octubre: la cosecha, el otoño estupendo que tenemos por aquí, que en Canada se llama “El verano indio”.  Será entonces, en octubre de este año cuando celebremos el VI Festival y te aseguro que las plazas ya están casi ocupadas en su totalidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La residencia y el festival son sueños cumplidos, ¿cuál sería el próximo sueño de Flavia Cosma?</strong></p>
<p><strong>F.C. </strong>En línea con La Residencia y los festivales me gustaría verlos subvencionados por el Gobierno o por compañías privadas. Esto  nos ayudaría muchísimo en el futuro.</p>
<p>En lo personal mi sueno es escribir aquellos poemas “anónimos, perfectos”;  canciones del alma que van a enfrentar y superar el tiempo y el olvido.</p>
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<p><a href="http://www.quinceeme.org/2012/06/festival-de-val-david/residencia/" rel="attachment wp-att-1390"><img class="alignleft size-full wp-image-1390" title="Residencia para artistas y escritores" src="http://www.quinceeme.org/wp-content/uploads/2012/06/residencia.jpg" alt="" width="450" height="321" /></a></p>
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<p><strong>¿De estos festivales, ha surgido algún proyecto conjunto entre los asistentes?</strong></p>
<p><strong>F.C.</strong>  Hemos preparado una antología multilingue (con la mayoría de textos traducidos en francés y/o inglés), donde incluímos  a todos los escritores que han participado hasta ahora en los festivales. También hay algunos artistas.  Esperamos tener los fondos para publicarlo a tiempo para el VI festival de octubre. Lo ideal sería poder publicar una antología por año, porque hay una altísima calidad artistica que debe ser preservada en forma de libros y después difundido en librerías y bibliotecas. Como te he dicho todo depende de los fondos que podamos conseguir.</p>
<p>Al margen de esto, por supuesto que se han creado vínculos individuales entre participantes y están haciendo cosas en conjunto.</p>
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<p><strong>Flavia, para terminar y <strong>para celebrar esta entrevista,</strong><strong> dedícanos algo</strong>; algo que refleje el espíritu de la Residencia</strong></p>
<p><strong>F.C.</strong>  Sí,  un fragmento de &#8220;Hojas de diario&#8221; el poema 27.<br />
“&#8230;Y si de buenas a primeras,<br />
ocurriese el milagro,<br />
ay, si pudiéramos encontrar de nuevo<br />
la llave de las grandes puertas,<br />
las tendríamos abiertas entre sueño y vigilia,<br />
entenderíamos la totalidad en un instante,<br />
el pasado,<br />
el futuro,<br />
el tiempo vagabundo y el espacio&#8230;”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gracias Flavia.</strong></p>
<p>Sobre Hojas de Diario: El libro fue publicado en Lima, Perú, Editorial Maribelina, 2011.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De la imagen: cedida por Flavia Cosma</p>
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		<title>La isla a mediodía</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 12:29:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zsolemolina</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Apuntes sobre &#8220;La isla a mediodía&#8221;, de Julio Cortázar Por Lilian Elphick &#160; 1.- El personaje El personaje protagonista de &#8220;La isla a mediodía&#8221; es Marini. Este apellido se asocia con lo marino, el mar, pero también con la muerte. En este sentido, el cuento es circular y ofrece una doble perspectiva -vida-muerte- resumida en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Apuntes sobre &#8220;La isla a mediodía&#8221;, de Julio Cortázar</h3>
<p>Por <strong><a title="Ojo Travieso" href="http://lilielphick.blogspot.com.es/" target="_blank">Lilian Elphick</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1.- El personaje</strong></p>
<p>El personaje protagonista de &#8220;La isla a mediodía&#8221; es Marini. Este apellido se asocia con lo marino, el mar, pero también con la muerte. En este sentido, el cuento es circular y ofrece una doble perspectiva -vida-muerte- resumida en el tema de la mirada, como espacio intersticial: El mar es el origen de la vida y también la disolución de la vida. “La primera vez que Marini vio la isla…”<span id="more-1329"></span> (564) y “cadáver de ojos abiertos.” (569).</p>
<p>Marini es auxiliar de vuelo (steward en el texto), su trabajo adentro del avión -el aire- es mecanizado y aburrido. La actividad sin sentido y recurrente es representada por la actividad de mirar varias veces su reloj pulsera. Las escalas en diversos países, su relación con las mujeres (cuya imagen es muy negativa: vida social intensa, sexo casual, alcohol, aborto, nomadismo) recrean la imagen de un mundo falso, inauténtico. Marini –que también comparte las características ya citadas de las mujeres- es básicamente un ser descentrado, ha perdido el norte. Como en otros cuentos de Cortázar, el acceso a la zona intersticial es gradual, comienza por la elección y fijación de un lugar, en este caso, una isla griega, que el personaje descubrirá a través de la ventanilla del avión, “exactamente a mediodía” (p.564).</p>
<p>“Una isla rocosa y desierta –tierra-, aunque la mancha plomiza cerca de la playa del norte podía ser una casa, quizá un grupo de casas primitivas” (p.564). La isla es el fuego del sol –fuego-, las piedras, la arena caliente. “La costa sur de Xiros era inhabitable pero hacia el oeste quedaban huellas de una colonia lidia o quizá cretomicénica” (p.565).</p>
<p>Como se aprecia, los cuatro elementos, agua, aire, tierra y fuego, separados aún, se prefiguran en las primeras dos páginas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2.- La Isla</strong></p>
<p>1) La isla como símbolo encierra distintos significados, para Cirlot [1]: “Según Jung, la isla es el refugio contra el amenazador asalto del mar del inconsciente, es decir, la síntesis de conciencia y voluntad. También es símbolo de aislamiento, soledad y de muerte.” (Cirlot.2003:263).<br />
2) Isla como una tortuga: “Para los chinos el cielo es hemisférico y la tierra cuadrangular, por ello descubren en las tortugas una imagen o modelo del universo. Las tortugas participan, por lo demás, de la longevidad de lo cósmico…” [2] (Borges.1968).<br />
3) La tortuga asociada a la Afrodita marina: La isla cobra una dimensión mítica. Para Martha Paley de Francescato [3]el “paraíso y Afrodita se conjugan para atraer al mortal a esa zona sagrada.” (Paley de Francescato.1975: 133). La isla como espacio sensual y erótico absorbe y fagocita al personaje.<br />
4) La isla como un espacio intersticial o lugar ‘entre’ permite un desplazamiento en el espacio-tiempo y un acceso a la superrealidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3.- Juego de la realidad y de la irrealidad</strong></p>
<p>Desde el avión Marini entrará en un juego de realidad e irrealidad. La isla-tortuga dorada es vista como algo irreal: “Vuela tres veces por semana sobre Xiros a mediodía o sueña tres veces por semana que vuela sobre Xiros.” (p.565). “Una vez sacó una foto de Xiros pero le salió borrosa”. (p.565).</p>
<p>La realidad cotidiana de Marini también se presenta como algo irreal: “Y las casas donde los pescadores alzarían apenas los ojos para seguir el paso de esa otra irrealidad.” (565). “No llevaba muy bien la cuenta de los días.” (566). “Todo un poco borroso” (566).“Y en el vuelo todo era también borroso y fácil y estúpido…” (566).</p>
<p>La isla como espacio superreal se genera a través de la mirada: “…hasta sentir el frío cristal como un límite del acuario donde lentamente se movía la tortuga dorada en el espeso azul.” (567).</p>
<p>En síntesis, la problemática de la mirada es central en este cuento. El espacio de la isla, como realidad anhelada y finalmente clara (en oposición a lo borroso de la realidad cotidiana), se genera por medio del mirar del personaje. Marini mira a través de la ventanilla del avión justo a mediodía, que es el punto más alto del sol en su tránsito, y donde la sombra de objetos y seres es la más corta. Como el sol en su transitoriedad, la mirada se desplaza -transita- como signo del intersticio.</p>
<p>Con respecto a la noción de límite (ventanilla del avión y franja de la isla), Manuel Jofré señala:</p>
<p>“Las primeras percepciones visuales aluden sobre todo al borde, a la orillas, a las playas y la franja con que la isla aparece. Se está […] señalando el espacio de espera y recepción, de entrada y límite de la isla. Ambos elementos, vidrio y franja[…] tienen importancia fundamental para construir el carácter ambiguo del mundo. […] La franja será el espacio donde muera el hombre nuevo destruido por el hombre viejo, los dos modos de actuar fundamentales de Marini.” (Jofré.1993:215).</p>
<p>Tanto ventanilla como la isla son óvalos.</p>
<p>El paso de un estado a otro, de una zona cotidiana y plana hacia otra intersticial y superreal, se da en varios cuentos de Cortázar. En “Axolotl” (Final del juego) el personaje también está pegado al cristal del acuario hasta que transita de un afuera hacia un adentro, y los puntos de vista cambian: “Yo soy un axolotl”. En “Las babas del diablo” (Las armas secretas), Roberto Michel saca una fotografía y ésta cobra vida. Michel transita hacia otro estado que será su zona de escritura. Él -como uno de los narradores- escribe la historia fragmentada desde el intersticio (las nubes, las palomas). Johnny en “El Perseguidor” (Las armas secretas) ingresa en un tiempo que él llamará “elástico”, ya sea adentro del metro o tocando el saxofón. Lo mismo para “La noche boca arriba”, “Todos los fuegos el fuego”, “El otro cielo”, etc.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>4.- El estado de enajenación</strong></p>
<p>A medida que se interesa por la isla, Marini se enajena, sale fuera de sí. La progresión es gradual y, al principio, inconsciente. Busca datos, compra libros, los colegas le dan referencias. Marini quiere ir de vacaciones a la isla, esto significa que el viaje incluye un regreso. No le molesta que lo llamen “el loco de la isla”; Carla decide abortar y él le manda dinero. No hay preocupación por la mujer ni el hecho de perder un hijo. Cuando le proponen la línea de Nueva York, decide que “era la oportunidad de terminar con esa manía inocente y fastidiosa” (565). Acto seguido, rechaza la oferta. Marini intenta establecer una comunicación con la isla y sus habitantes o consigo mismo: “Ese día las redes se dibujaban precisas en la arena, y Marini hubiera jurado que el punto negro a la izquierda, al borde del mar, era un pescador que debía estar mirando el avión. “Kalimera”, pensó absurdamente.” (567). Sin embargo, Marini acelera el viaje a la isla (vive la experiencia), no en el momento de partir a la isla, sino adentro del avión:</p>
<p>“Con los labios pegados al vidrio, sonrió pensando que treparía hasta la mancha verde, que entraría desnudo en el mar de las caletas del norte, que pescaría pulpos con los hombres, entendiéndose por señas y por risas.” (567).</p>
<p>La experiencia genera un estado de felicidad en Marini que, a través de la mirada, se posesiona poco a poco del espacio superreal: El tomillo y la salvia son aún una mancha verde. La visión utópica incluye además la reunión con los pescadores y la comunicación articulada por señas, es decir, la comunión con un mundo original, primigenio. Se puede asociar este gran salto de Marini al arcano 0 El Loco, figura arquetípica del Tarot que muestra a un hombre vestido de arlequín caminando al lado de un abismo. El Loco representa la actividad inconsciente e irracional, el acercamiento a la infancia y al mundo lúdico, previo a la enseñanza y a la cultura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>5.- Hombre viejo y hombre nuevo [4]</strong></p>
<p>El cuento se estructura en dos momentos implícitos: 1) Marini en el avión, diferentes escalas, relación vacía con las mujeres e interés gradual por la isla. 2) Marini realizando el viaje nocturno hasta el amanecer en Xiros (desembarco); recibimiento del patriarca Klaios y sus hijos; Marini se deshace de todo lo inauténtico: ropa, recuerdos. El reloj lo guarda en el bolsillo, después de mirar la hora. Lo inauténtico representa al hombre viejo y da paso al hombre nuevo. Sin embargo, como dice el narrador: “No sería fácil matar al hombre viejo.” (568).</p>
<p>El tema del doble –el doppelgänger- es muy recurrente en Cortázar. En el cuento “Reunión”, incluido en Todos los fuegos el fuego, el personaje inicia un viaje de transformación del continente a la isla. En Argentina quedará el hombre viejo, el burgués acomodado; en Cuba aflora el hombre nuevo que luchará por un mundo mejor. En este cuento hay superrealidad (*) en la experiencia boca arriba, reunión con Luis y en la utopía colectiva, por nombrar algunas.</p>
<p>El segundo momento del cuento además incluye dos experiencias boca arriba, una en el mar y la otra en la tierra:</p>
<p>1) “Volvió mar afuera, se abandonó de espaldas. Lo aceptó todo en un solo acto de conciliación que era también un nombre para el futuro.” (568).</p>
<p>2) “Cuando llegó a la mancha verde entró en un mundo donde el olor del tomillo y de la salvia era una misma materia con el fuego del sol y la brisa del mar” (568).</p>
<p>Esta experiencia en la isla misma significa la conjunción de los cuatro elementos que al principio del cuento están disgregados, también es el momento climáctico de la superrealidad. El arcano que representa esta experiencia es El Mundo, el último de la serie de los arcanos mayores y cuyo número es el XXI. En El Mundo se concilian y reúnen el agua, el aire, el fuego y la tierra, metaforizados en las emociones (copas), la mente o intelecto (espadas), energía (bastos) y lo terreno (oros), respectivamente. La figura central es Ouroboros, la serpiente que come su cola y que inicia el proceso del tiempo cíclico o sagrado. Es decir, el personaje transita toda la serie de los arcanos mayores, del 0 al XXI.</p>
<p>Manuel Jofré señala que la isla es un espacio vital para Marini, pero no de fácil acceso:</p>
<p>“La isla es un espacio, y ese espacio está referido a un tiempo. Para Marini, la “superrealidad” es el espacio terrestre, estable, rodeado por lo fluyente e incesante, es decir, por el mar. “La isla a mediodía” es un espacio marginal, y aislado; un modo de vida lo caracteriza. Este espacio no es un ámbito fácil, y su acceso significa destruir una serie de relaciones en la propia vida y en el pasado. Las notas de primitividad, naturaleza y elementalidad la caracterizan; un viaje lleva hacia ella; un lenguaje extraño la protege.” (Jofré.1993:213).</p>
<p>La superrealidad, como acción y metonimia, se genera por medio de varios puntos: La isla desde la ventanilla, información sobre la isla, ingreso a la isla, encuentro con Klaios y su familia, experiencias boca arriba en el mar y en la tierra, juegos con Ionas. Marini entra a la zona de máximo extrañamiento. Al contrario de “Reunión”, este ingreso es individual.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>6.- La asunción del hombre viejo</strong></p>
<p>La aparición de la realidad degradada es inmediata al momento superreal: “Se dejó caer de espaldas entre las piedras calientes […] y miró verticalmente el cielo; lejanamente le llegó el zumbido de un motor.” (568). El proceso de ironización (victoria de la realidad degradada) está conectado a la mirada y a la no-mirada:</p>
<p>a.- “Miró verticalmente el cielo”.<br />
b.- “Cerrando los ojos se dijo que no miraría el avión” “Lo peor de sí mismo”. Batalla del hombre viejo y el hombre nuevo.<br />
c.- “En la penumbra de los párpados imaginó a Felisa…”<br />
d.- “Abrió los ojos y se enderezó”.<br />
e.- Reunión de los dos Marini: Herida en la garganta “como una boca repugnante”&#8211;&gt;; imposibilidad de comunicación. El Marini de la isla ‘desaparece’ o se funde con el Marini del avión, el hombre viejo.<br />
f.- “Ciérrale los ojos”. Petición de las mujeres que antes lo han mirado de reojo y han reído&#8211;&gt;; timidez – Marini como extranjero, foráneo, o como algo irreal o fantasmal. Compárese estas mujeres, verdaderas pachamamas, con las mujeres citadinas que no se interesan en el proyecto de Marini.<br />
g.- “Cadáver de ojos abiertos”, como “lo único nuevo entre ellos y el mar”, que refuerza la idea de que Marini nunca fue a la isla y que toda la experiencia ha sido imaginación o sueño, o ha sido retenida en la mirada y transitado a la zona intersticial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>7.- El narrador. El autor</strong></p>
<p>El cuento está narrado por un narrador omnisciente que ingresa en la conciencia del personaje. A partir del segundo momento, la narración se agiliza incorporando un monólogo interior indirecto o en tercera persona. Éste también puede ser entendido como el ingreso del narrador a una zona intersticial. El tiempo cronológico del primer momento se sustituye por uno subjetivo donde se unen las dos experiencias: la muerte del Marini nuevo y el cadáver de Marini que va en el avión estrellado en el mar. Según Mac Millan, “el espacio intersticial se manifiesta en una escritura fotográfica y en una escritura rítmica. Ambas apuntan a un proceso escritural fragmentado.” (MacMillan.2005:53).</p>
<p>Cortázar ve el proceso escritural como una experiencia de riesgo y travesía y también como improvisación que se asocia a la experiencia de ejecutar jazz. Con respecto a esto, Cortázar señala: “Yo no quisiera escribir siempre más que takes”. [5] Los takes “son las sucesivas grabaciones de un mismo tema en el curso de una sesión fonográfica. El disco definitivo incluye el mejor take de cada uno de los trozos y los otros se archivan y a veces se destruyen”. El take implica un riesgo, algo no programado, pero también la incertidumbre y la fragmentación. La literatura sin literatura es lo que el autor proclama. Es importante destacar que a partir de “El Perseguidor” (1959) y “Reunión” (1966) se conforma una nueva narrativa en Cortázar. Tanto Johnny como el narrador de “Reunión” son “catalizadores, símbolos de grandes fuerzas, de maravillosos momentos del hombre.” [6] “La isla a mediodía” –como cuento ‘fantástico’-, a falta de un mejor nombre, diría Cortázar, incluye una preocupación humanista ya desarrollada completamente en la novela Rayuela (1964).</p>
<p>En Situación del intelectual latinoamericano (Carta de Cortázar a Fernández Retamar), el autor expresa lo siguiente:</p>
<p>“… Mi problema sigue siendo, como debiste sentirlo al leer Rayuela, un problema metafísico, un desgarramiento continuo entre el monstruoso error de ser lo que somos como individuos y como pueblos en este siglo, y la entrevisión de un futuro en el que la sociedad humana culminaría por fin en ese arquetipo del que el socialismo da una visión práctica y la poesía una visión espiritual. Desde el momento en que tomé conciencia del hecho humano esencial, esa búsqueda representa mi compromiso y mi deber. Pero ya no creo, como pude cómodamente creerlo en otro tiempo, que la literatura de mera creación imaginativa baste para sentir que me he cumplido como escritor, puesto que mi noción de esa literatura ha cambiado y contiene en sí el conflicto entre la realización individual como la entendía el humanismo, y la realización colectiva como la entiende el socialismo, conflicto que alcanza su expresión quizá más desgarradora en el Marat-Sade de Peter Weiss. Jamás escribiré expresamente para nadie, minorías o mayorías, y la repercusión que tengan mis libros será siempre un fenómeno accesorio y ajeno a mi tarea; y sin embargo hoy sé que escribo para, que hay una intencionalidad que apunta a esa esperanza de un lector en el que reside ya la semilla del hombre futuro. No puedo ser indiferente al hecho de que mis libros hayan encontrado en los jóvenes latinoamericanos un eco vital, una confirmación de latencias, de vislumbres, de aperturas hacia el misterio y la extrañeza y la gran hermosura de la vida.” [7]</p>
<p>“La isla a mediodía” confirma esas ‘latencias’ y ‘vislumbres’ y cumple con las propias poéticas cortazarianas, incluyendo la del intersticio como una poética canónica. El tópico de la isla como un reducto utópico aparece tempranamente en Las aventuras de Robinson Crusoe de Daniel Defoe (1719); también está en La invención de Morel de A. Bioy Casares (1949), que anticipa la idea del holograma. Sin embargo, donde hay una clara influencia es en Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar [8], que el mismo Cortázar tradujo al español en 1955. Tanto Adriano como Marini son hombres de acción, poseen una animula vagula blandula y se enfrentan a la muerte con los ojos abiertos. (5).</p>
<p>“La isla a mediodía”, junto con los otros textos de Todos los fuegos… (6), conforma un nuevo canon para el cuento latinoamericano en general y para el fantástico en particular. Se puede extrapolar la isla de Xiros a cualquier isla o espacio latinoamericano mítico. El hombre busca un territorio utópico (Axis Mundi [Jofré.1993]), descontaminado, natural y vital. Pero lo latinoamericano ya viene con la rúbrica de la colonización violenta. El continente tiene la mácula de la contradicción y de la muerte. La imagen de Latinoamérica como muerte de una cultura primordial es la imagen final de este cuento. Se yergue la realidad degradada por sobre la aspirada. América es un espacio inconcluso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>8.- Síntesis para “La isla a mediodía”</strong></p>
<p>Tema central: Búsqueda del centro del mundo o mandala (del sánscrito: disco, óvalo. Representación esquemática y simbólica del macrocosmos y del microcosmos en el espacio sagrado o centro sagrado). En la búsqueda están implícitas varias figuras o motivos:</p>
<p>Figura del Viaje:</p>
<p>1.- Viaje rutinario, mecanizado, en el avión. La realidad en este espacio no puede dar cuenta de la otra realidad que es la isla (foto borrosa).<br />
2.- Viaje de lo interno a lo externo: avión-isla.<br />
3.- Período de transición: viaje en un tren nocturno, primer barco, otro barco viejo y sucio, escala en Rynos, negociación con el capitán de la falúa, la noche en el puente, pegado a las estrellas, el sabor del anís y del carnero. (Paley de Francescato).<br />
4.- Viaje de lo externo a lo interno: viaje por mar nocturno-llegada a la isla al amanecer.<br />
5.- Viaje de arriba hacia abajo y viceversa: ascensión al punto más alto de la isla-descenso al mar-experiencia boca arriba; ascenso –experiencia boca arriba-descenso, entrada al mar, fusión de los dos Marini y muerte.<br />
6.- Viaje desde una realidad cotidiana degradada (borrosa, irreal) hacia una superrealidad (la Naturaleza). Búsqueda de autenticidad, de un tiempo mítico, del origen. Vuelta al paraíso.</p>
<p>Figura del Doble:</p>
<p>Los dos Marini y su lucha dentro del espacio fantástico. El personaje se mueve entre la inconsciencia y la racionalidad; reunión del doble en la muerte. El hombre nuevo no está listo para enfrentar lo auténtico; la cultura impuesta gana la batalla. Batalla entre cronos y aión, tiempo profano y tiempo sagrado.</p>
<p>Figura del Intersticio:</p>
<p>En este cuento el lugar ‘entre’ es claramente la isla. La mirada (a través de la ventanilla, como extrañamiento y sorpresa; la fusión de los dos Marinis en el espacio de la muerte, como paradoja; ojos abiertos del cadáver como lo vacío, son signos del intersticio. La búsqueda de Marini homologa lo poético con lo vital: “para reencontrar en medio del océano la plenitud de la entrega poética y vital.” (De Sola citada por Mc Millan. P.23).</p>
<p>Últimos apuntes en torno a “La isla a mediodía”</p>
<p>Marini no logra ser héroe, no se fusiona con el mundo; carece de libertad y de autoconciencia, está fragmentado y aislado. Marini inicia el viaje de la cultura a la naturaleza sin preparación previa, no tiene un proyecto vital. La isla ingresa a él, no al revés.</p>
<p>La búsqueda en sí no constituye una heroicidad, que es la transformación del mundo. Cortázar da indicios de cómo se pierde la superrealidad. Indica y descubre las propuestas aparentemente victoriosas, pero sin embargo, infructuosas. Esto tiene que ver con el hecho de una literatura fantástica y una realista como sectores divorciados. En “La isla…” el lector es llevado a una encrucijada: ¿Estuvo o no Marini en la isla? Según una lectura realista, todo lo que corresponde al viaje no aconteció, salvo en la imaginación de Marini. Una lectura fantástica propone la disociación de Marini y la ruptura de las coordenadas tiempo-espacio. La historia realista y la fantástica se unifican con la existencia de Marini en ambas historias a la vez. (Marini steward saludando desde el avión a Marini pescador, por ejemplo).</p>
<p>El problema central en el cuento es la superación de esta dialéctica y exige al lector una lógica que ni siquiera está en el texto. Así, el relato es transtornador del canon porque ese problema central está irresoluto, se destruye la lógica occidental y se plantea, entonces, un nivel de historia superficial, otro donde se sitúa la historia profunda, y un tercer nivel donde se fusionan las dos historias.</p>
<p>El límite del Superrealismo como tendencia literaria está en este cuento.</p>
<p>(*) Sobre la noción de superrealidad ver nota 1: <a href="http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Flilielphick.blogspot.com%2F2007%2F05%2Fcortadores-del-azar-carpentier-cortzar.html&amp;h=FAQGSWknb" rel="nofollow nofollow" target="_blank">http://lilielphick.blogspot.com/2007/05/cortadores-del-azar-carpentier-cortzar.html</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bibliografía</p>
<p>Borges, Jorge Luis. El libro de los seres imaginarios. 1968. Bs. As, Emecé.</p>
<p>Cortázar, Julio.<br />
-“La isla a mediodía”. En: Cuentos Completos. 1996. Buenos Aires, Alfaguara.<br />
-La vuelta al día en ochenta mundos. 1968. México, Siglo XXI. Pg. 201.<br />
- Carta de Julio Cortázar a R. Fernández Retamar. En: www.sololiteratura.com</p>
<p>Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de Símbolos. 2003. España, Ediciones Siruela.</p>
<p>de Sola, Graciela. Cortázar y el hombre nuevo.1968. Bs. As, Editorial Sudamericana.</p>
<p>Goic, Cedomil. Historia de la novela hispanoamericana. 1980. Chile, Universitarias de Valparaíso.</p>
<p>González Echevarría, Roberto. Mito y Archivo. Una teoría de la narrativa latinoamericana. 2000. México D.F., Fondo de Cultura Económica.</p>
<p>Jofré, Manuel<br />
- “Teoría y práctica de la superrealidad en la literatura latinoamericana contemporánea: Borges, Cortázar y Neruda”. 1990. Revista Logos Nº 2, Universidad de La Serena.<br />
- Narrativa argentina contemporánea: representación de lo real en Marechal, Borges y Cortázar. 1993. Universidad de la Serena.</p>
<p>Mac Millan, Mary. 2005. El intersticio como fundamento poético en la obra de Julio Cortázar. Alemania, Peter Lang Ediciones.</p>
<p>Paley de Francescato, Martha. 1975. “ El viaje: función, estructura y mito en los cuentos de Julio Cortázar ”. En : Estudios sobre los cuentos de Julio Cortázar, David Lagmanovich compilador. Barcelona, España, Ediciones Hispam.</p>
<p>Yourcenar, Marguerite. Memorias de Adriano. 1989. Bs. As, Sudamericana.</p>
<p>[1] Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de Símbolos. 2003. España, Ediciones Siruela.</p>
<p>[2] Borges, Jorge Luis. El libro de los seres imaginarios. 1968. Bs. As, Emecé.</p>
<p>[3] Paley de Francescato, Martha. 1975. “El viaje: función, estructura y mito en los cuentos de Julio Cortázar”. En: Estudios sobre los cuentos de Julio Cortázar, David Lagmanovich compilador. Barcelona, España, Ediciones Hispam.</p>
<p>[4] La noción de hombre viejo y hombre nuevo se ha tomado del libro de Graciela de Sola, Cortázar y el hombre nuevo.1968. Bs. As, Editorial Sudamericana. De Sola es citada por Martha Paley de Francescato en su artículo “El viaje: función, estructura y mito en los cuentos de Julio Cortázar”. En: Estudios sobre los cuentos de Julio Cortázar, David Lagmanovich compilador. 1975. Barcelona, España, Ediciones Hispam. También en Manuel Jofré, Narrativa argentina contemporánea: representación de lo real en Marechal, Borges y Cortázar. 1993. Universidad de la Serena. Pp. 211-235.</p>
<p>[5] Cortázar Julio. “Melancolía de las maletas”. En: La vuelta al día en ochenta mundos. 1968. México, Siglo XXI. Pg. 201.</p>
<p>[6] Carta de Julio Cortázar a Roberto Fernández Retamar. En: www.sololiteratura.com</p>
<p>[7] Carta de Julio Cortázar a Roberto Fernández Retamar. En: www.sololiteratura.com</p>
<p>[8] Yourcenar, Marguerite. Memorias de Adriano. 1989. Bs. As, Sudamericana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De la imagen http://juliocortazarlaislaamediodia.blogspot.com</p>
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		<title>Escritores descalzos</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 12:25:27 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Por<strong> <a title="El Mono Lector" href="http://elmonolector.blogspot.com.es/" target="_blank">Carmen Jimenez</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Rodolfo Braceli</strong> es, entre otras muchas cosas, un periodista de talento con una visión y práctica del oficio heterodoxa, ajena los dictados de los “maestrudos” y sus manuales.</p>
<p>Gracias a su particular método, que esboza en el último capítulo de este libro, <strong>logra que “el entrevistado suelte la chaveta del autocontrol, salga de ese traje que lo mantiene dentro de lo políticamente correcto o de la simulación de lo políticamente incorrecto”<span id="more-1308"></span></strong>. <strong>Y eso es, precisamente, lo mejor de <em>Escritores descalzos</em>.</strong>  La forma en que Braceli descalza –es decir, desnuda- a los siete escritores (y dos personajes más) que aparecen en estas &#8220;<em>conversAcciones&#8221;</em>. Cómo rastrea no su tinta literaria, sino esa otra tinta que se nutre de olores, comidas, miedos o supersticiones.</p>
<div></div>
<p>Entre los personajes radiografiados se encuentran <strong>Gabriel García Márquez, Ray Bradbury y Woody Allen</strong>. También algún no escritor, como Norah Borges, hermana de Jorge Luis, a quien se aproxima para saber cómo era Borges “en la tinta de los años de su niñez, adolescencia y juventud”. Pero el capítulo más brillante es, quizá, el que dedica al autor argentino. Extracta conversaciones mantenidas con él desde 1965 hasta 1983, <a href="http://elmonolector.blogspot.com.es/2012/04/cinco-razones-para-aborrecer-borges.html" target="_blank"><strong>revelando no ya a los dos Borges reconocidos por el escritor, sino al tercero, esa “especie de inquilino atroz” que profería barbaridades</strong></a> (“Yo no entiendo cómo alguien puede sentirse orgulloso de ser vasco… Los vascos me parecen más inservibles que los negros, y fíjese que los negros no han servido para otra cosa que para ser esclavos”).</p>
<div></div>
<p><a name="more"></a><br />
Menos sombrías son las tintas que destilan otros personajes retratados por Braceli, como <strong>Woody Allen</strong>, quien se golpea la cabeza en la región occipital antes de empezar a escribir sus guiones, o <strong>Ray Bradbury</strong>, para quien todo escritor debe leer poesía a diario para poner en movimiento músculos que se usan poco o nada. También, Gabriel García Márquez a quien Braceli persiguió durante cuatro años hasta lograr entrevistarlo en 1996. Junto con el capítulo dedicado a Borges, quizá sea con <em>Gabo</em> con quien el periodista logra más su propósito descalzo, porque nos permite conocer con detalle el día a día del escritor, su estrategia para superar el bloqueo, su nostalgia del periodismo, su miedo al ridículo y su opinión sobre otros escritores, como el propio Borges (“Me intimidaba mucho. Por él siento un gran respeto y un gran asombro, sobre todo. Siempre lo leo. Lo tengo en la cabecera de la cama”).</p>
<div><strong>Pegas</strong></div>
<div></div>
<p>Braceli logra aportar pequeños detalles aparentemente menudos que “delatan a los autores y, entonces, facilitan la comprensión y conocimiento vivencial de cuentos y novelas y poemas”. Sin embargo, a <em>Escritores descalzos</em> se le pueden poner tres pegas:</p>
<ul>
<li>La primera es que<strong> incluye personajes que no son escritores</strong>, como Fernando Peña, y que además son totalmente desconocidos para la mayor parte del público español, sin siquiera aportar un par de pinceladas que ayuden a situarlos.</li>
<li>Además, pese a que tiene descripciones estupendas (como la risa-tos de Diana Bellesi que presenta como “un cordial revoltijo bronquial), <strong>a veces incurre en un estilo alambicado y</strong> excesivo (como cuando dice de Abelardo Castillo que “del canto rodado de su garganta florece un caudaloso entusiasmo contador”).</li>
<li>Y, la última y quizá la más importante es que <strong>Braceli asoma por los poros de sus entrevistas más de lo que debiera, eclipsando a veces  a los entrevistados</strong>. Tanto es así que resulta difícil evitar cierta asociación entre tanto <em>yo, mi, me, conmigo</em> con un chiste que cuenta el propio Braceli: “…cuando un argentino se quiere suicidar, se sube a lo más alto de sí mismo y se arroja desde su ego”. ¿Irá por ahí la cosa?</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>De la imagen  ©  Extracto de la portada del libro Escritores Descalzos.</p>
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		<title>Frutas urbanas</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 12:25:03 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Por<strong> Jorge Bozo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cruzo con rapidez una de las esquinas del Mapocho evitando ser atropellado y con el estomago constreñido del hambre. Llego al otro extremo de este río con sus aguas usadas al momento en que recibo una bofetada esplendorosa en pleno rostro llena de colores y olores, ruidos del más variado tipo, voces que cantan armónicamente desafinadas el nombre de sus productos en venta; sobre todo siento ese olor a mujer y tierra tan claro y definible, <span id="more-1303"></span>como si la memoria usara una maquina del tiempo y te llevara de vuelta al principio de todo.<br />
Se me abre el pecho mientras avanzo, al caminar entremedio de los puestos hacia mi esperado objetivo, “donde comer algo”, recibo de todos lados esas sensaciones inequívocas de saber que sí hay un lugar en el que me quedaría por largo rato y sin hablar absolutamente nada, un lugar donde quedarse en silencio, un silencio bullicioso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aprovecho de respirar un rato y observo los viejos latones verdes que cubren los locales de venta, que al atravesarlos, pareciera que siempre hay alguien que te mira.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este es un lugar donde siempre ves un rostro arrugado, líneas llenas de vida y pobreza digna; dignidad lista para ser disparada en el corazón de la estética moderna de las frías vitrinas urbanas entregando algo de humanidad. Aquí no hay nadie que te obligue, solo estas tú entre medio de quesos y fruta vieja, un lugar en el mundo del que no te quieres alejar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me apresuro en busca de mi objetivo, cazuelas, lentejas con longaniza, tallarines con salsa, ensaladas a la chilena, y por fin los huelo y los veo allá, al fondo de un ollón que humea; ahí están los esperados porotos con rienda que comí hace solo una semana y que hoy en el mismo lugar se me antojan justo como están para servir, con acelga cocida y ají de color.</p>
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<p>Al sentarme, ella se sacude la harina de sus pequeñas manos para seguir en un rato más cocinando las pantrucas que corta con un filoso cuchillo; me pregunta, <em>“qué se va a servir señor”</em>. Sin titubeos le pido mi plato preferido. Son tantas las ollas sobre esa cocina sureña como tantas las pestañas que sobresalen de sus ojos, como tanta la chasquilla que cae de ese pelo de cincuenta otoños, sorprende el color celeste que cubre sus pómulos como queriendo evitar su piel demacrada de tantos días sin sol entre medio de esa vieja cocina.</p>
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<p>Enfrente, muchos comensales la buscan y le conversan con las bocas llenas, y en cuanto ella les responde giran sus miradas hacia la derecha de sus cabezas donde hay un calendario con una mina con grandes tetas casi para arrancarlas con las manos o atragantárselas en la boca. Aun así, estas miradas furtivas dan la impresión de un concomitante diálogo entre esa mujer que notoriamente transpira y con quienes los comensales fantasean; es un chiste el ver ese movimiento continuo de las cabezas varoniles al engullir su almuerzo cada vez que ella les da la espalda,&#8230;clientes que la imaginan en la cama convertida en la mina de la foto.</p>
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<p>Esta sensación de gozo, oloroso y eterno en medio de la modernidad, solo se percibe en ferias o mercados en el centro del cemento, donde aún te despiden con el poder inefable la mirada y un <em>“hasta luego señor, que le vaya bonito”</em>; lugares donde todavía se esconde y sobrevive el movimiento sensual del garabato limpio y preciso, la creatividad del doble sentido; donde se unen la dignidad y la esencia humana que mantiene vivo a este planeta. Lugares donde aún se siente la risa, la fruta, la verdura, la historia, la tierra, la tan generosa vida&#8230;todas palabras con nombre de mujer; lugares comunes donde todavía se encuentran esas frutas naturales y salvajemente populares que, esperan, ahí redondas y sensuales, para ser comidas a destajo sobre una bandeja de sabrosa relación humana.</p>
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<p>De la imagen  © Sole Molina</p>
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